La costumbre de pensarte — poema de amor íntimo | Sonia G. Marín
No quiero perder las buenas costumbres, esas que nacen sin aviso y terminan en latidos. Escribirte… como quien se asoma al borde de algo que no sabe si es recuerdo o principio. Sin motivo y sin embargo con todas las razones escondidas en la punta de los dedos. Saludarte… y en el gesto, rozarte sin tocarte. Pensarte… como se piensa lo que no se olvida, aunque se intente. Buscarte… con esa duda dulce de no saber si encontrarte o dejar que seas tú quien me descubra. Pícara, sí… pero con esa timidez que delata lo que calla. Alegre… como quien juega con fuego y sonríe antes de quemarse. Sorprendida… de lo fácil que es volver a donde nunca te has ido del todo. Y en el fondo… tan en el fondo que casi da miedo decirlo— esto no es solo un “hola”. Es un “estoy aquí…” susurrado bajito, como si pudiera tocarte. Y un “sé que estás allí…” con la certeza de que, de algún modo, también me estás sintiendo. Un beso… (de esos que no se dan en la boca, pero llegan igual) Este poema nació de esa sensa...